Cobrar el dinero de tus clientes sin ser un banco: pasarela o entidad de pago

Montas una web de reservas para varios alojamientos. El huésped paga en tu cuenta, tú te quedas tu comisión y transfieres el resto al propietario. Es sencillo, es rápido y es exactamente lo que no deberías hacer.

No por la intención, que es buena, sino porque acabas de prestar un servicio de pago. Y en España eso es una actividad reservada.

La pregunta que decide todo: de quién es el dinero mientras pasa por ti

Cobrar tus propias ventas nunca es un problema. Si vendes tus servicios o alquilas tu propio apartamento, el dinero que recibes es tuyo desde el primer momento.

El problema aparece cuando recibes dinero que pertenece a un tercero para entregárselo después. Ahí dejas de ser un vendedor y pasas a hacer de intermediario de fondos, que es lo que regulan las normas de servicios de pago.

Encaja en ese esquema casi cualquier plataforma donde un cliente paga a varios proveedores: reservas de alojamientos, servicios a domicilio, clases, segunda mano, eventos.

Qué dice la norma y qué te juegas

En España los servicios de pago los regula el Real Decreto-ley 19/2018, que traspone la directiva europea conocida como PSD2. Prestarlos de forma profesional exige ser banco, entidad de pago o entidad de dinero electrónico autorizada por el Banco de España.

Hacerlo sin autorización es una infracción muy grave, con sanciones económicas que pueden ser muy elevadas y la obligación de cesar la actividad. Y como el dinero de terceros sin trazabilidad es exactamente lo que vigilan las normas de prevención del blanqueo, el riesgo no acaba en el Banco de España.

La excepción que casi nunca sirve a un marketplace

Existe una exclusión para el agente comercial que negocia o cierra ventas en nombre de otro. Mucha gente la invoca para justificar que su plataforma cobre directamente.

El problema es que desde PSD2 esa exclusión se interpreta de forma estrecha: está pensada para quien actúa por cuenta de una sola de las partes. Un marketplace que atiende a compradores y vendedores a la vez difícilmente encaja. Si tu modelo depende de esta excepción, necesitas un análisis jurídico específico antes de lanzar, no después.

Lo que cuesta sacarse la licencia

Si de verdad quieres ser entidad de pago, el capital inicial mínimo depende de los servicios que vayas a prestar:

  • 20.000 € si solo haces envío de dinero
  • 50.000 € para servicios de iniciación de pagos
  • 125.000 € para el resto: transferencias, adquirencia de tarjetas, cuentas de pago
  • 350.000 € si quieres ser entidad de dinero electrónico

El plazo formal de resolución es de tres meses desde que el expediente está completo, pero la tramitación real suele rondar el año. Por el camino tienes que presentar plan de negocio, estructura de gobierno, manual de prevención del blanqueo, sistema de salvaguarda de los fondos de clientes y administradores que superen el examen de idoneidad.

Es un proyecto en sí mismo. Por eso casi nadie va por esta vía para lanzar un marketplace pequeño.

Salida 1: una pasarela con cuentas conectadas

Servicios como Stripe Connect o Mangopay están diseñados para esto. La pasarela tiene la licencia, cada proveedor de tu plataforma tiene su propia cuenta conectada verificada, y el dinero va del cliente a esa cuenta. Tú solo retienes tu comisión.

La clave está en la configuración: el flujo tiene que estar montado para que los fondos del proveedor nunca estén legalmente en tu cuenta. Si lo que haces es cobrar en tu cuenta de Stripe normal y luego transferir a mano, has reproducido el problema con otra herramienta.

Dos costes que conviene conocer antes de elegir:

  • El de procesamiento: en España, Stripe cobra 1,5% + 0,25 € por pago con tarjeta europea estándar, más con tarjetas británicas o de fuera de Europa. Se suma a la capa de marketplace.
  • El de riesgo: en los modelos donde la plataforma gestiona las cuentas de sus usuarios, la plataforma responde de los saldos negativos: devoluciones, contracargos y fraude de esas cuentas. No es un coste por transacción, pero hay que presupuestarlo.

Mangopay suele trabajar con precios negociados y compensa a partir de cierto volumen. Para arrancar, la opción de autoservicio es más rápida.

Salida 2: ser agente de una entidad autorizada

La normativa permite que una entidad de pago autorizada preste servicios a través de agentes inscritos en el registro del Banco de España. Operas bajo la licencia de otro, que responde de ti y te supervisa.

Es más lento que conectar una pasarela, pero muchísimo más rápido y barato que una licencia propia, y encaja en modelos donde necesitas más control sobre el flujo de fondos del que te da una plataforma estándar.

Lo que viene: PSD3 y el reglamento de pagos

La Unión Europea está cerrando la sustitución de PSD2 por una nueva directiva, PSD3, y un reglamento de servicios de pago de aplicación directa. Los textos finales se publicaron en abril de 2026 y la adopción formal se espera durante este año.

Para un marketplace pequeño no cambia la decisión de hoy: la transposición tiene un plazo de 21 meses, así que la aplicación práctica llegará hacia 2028. Lo que sí trae es más responsabilidad de las entidades frente al fraude y un marco más armonizado. Otro argumento para dejar la gestión de fondos a quien ya tiene la licencia.

Antes de escribir una línea de código

  1. Dibuja el flujo del dinero, paso a paso, desde que paga el cliente hasta que cobra el proveedor. Marca en qué momento está en tu cuenta.
  2. Si en algún paso está en tu cuenta y no es tuyo, cambia el diseño antes de seguir.
  3. Elige la pasarela por su modelo de cuentas conectadas, no solo por la comisión.
  4. Decide la forma jurídica con la que vas a operar. Eso lo explico en marketplace siendo autónomo: cuándo necesitas una SL.
  5. Presupuesta el riesgo de devoluciones y contracargos con un colchón específico, en la línea de lo que cuento en el fondo de emergencia del negocio.

El resumen

La línea no depende de la tecnología ni de la intención. Depende de una sola pregunta: ¿está en tu cuenta dinero que no es tuyo? Si la respuesta es sí, estás prestando un servicio de pago y necesitas licencia o alguien que la tenga.

La solución barata existe y es estándar: pasarela con cuentas conectadas o agente de una entidad autorizada. Y si todavía estás decidiendo si te compensa montar la plataforma frente a vender por las existentes, los números de lo que se quedan están en las comisiones reales de Booking y Airbnb.


Contenido divulgativo, no asesoramiento jurídico ni regulatorio. La calificación de una actividad como servicio de pago depende del diseño concreto del flujo de fondos y puede requerir consulta al Banco de España o a un despacho especializado. Información actualizada a septiembre de 2026.

Pyme-Finanzas
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.